La semana, hora por hora: cuándo ocurre el siniestro fatal promedio.
5.200 partes geolocalizados arman el patrón temporal más estable.
Argentina cerró 2025 con la cifra de muertes viales más baja desde que existe registro nacional. Una caída del 7,4% interanual confirma una tendencia, pero el promedio diario sigue rondando las doce víctimas. Mirada cruzada por provincia, edad y tipo de vehículo.
Hace casi dos décadas que Argentina convive con un promedio que se obstinaba en moverse poco. Las muertes anuales por siniestros viales oscilaban entre las cinco y las siete mil, dependiendo del año, de la fuente y de cómo se midiera. En 2025, por primera vez, la cifra perforó un piso que hasta hace poco parecía estructural: 4.327 personas murieron en hechos de tránsito, según el último reporte del Observatorio Vial de la ANSV.
La caída interanual es del 7,4%. Es la séptima baja consecutiva, pero la primera tan pronunciada. La comparación con 2008 —el peor año del que se tenga registro nacional unificado— es contundente: la cifra se redujo un 43%. Para entender por qué importa, sirve traducirlo: en términos absolutos, son cerca de 3.200 vidas que en otro contexto se habrían perdido.
Los matices, sin embargo, importan tanto como el titular.
La provincia de Buenos Aires explica el 38% de las víctimas fatales del país, una cifra que se mantiene relativamente estable. Lo que cambió fue la composición interna: los partidos del conurbano redujeron sus víctimas un 11% interanual, mientras que el interior bonaerense bajó apenas un 4%.
Detrás de Buenos Aires aparecen Santa Fe (9,8%), Córdoba (8,6%) y Mendoza (5,1%). En el otro extremo, Tierra del Fuego registró el año más seguro desde que se mide: 11 víctimas fatales, una cada 33 días.
La pirámide demográfica de la siniestralidad es una de las cifras más persistentes del país. El 41% de las víctimas tiene entre 15 y 34 años; el 79% son varones. Esa proporción se mantuvo casi inalterable desde 2015, a pesar de los cambios en las políticas viales.
Los expertos hablan de un "efecto vehículo": las motos siguen siendo el modo de transporte que más muertes aporta en términos relativos. Representan apenas el 14% del parque automotor, pero el 42% de las víctimas fatales.
El cinturón salva más vidas que cualquier otra medida individual de seguridad vial. El casco, sin embargo, sigue siendo el gran ausente. — Redacción · accidentesdetransito.org, sobre datos de CESVI
Si se cruza la cifra anual con la franja horaria y el día de la semana, aparece el patrón más estable de toda la serie: el domingo concentra el 28% de las víctimas fatales del año, y la mayor parte ocurre entre las 4 y las 8 de la mañana. Es una zona horaria que combina cansancio, alcoholemia residual y poca visibilidad. Tres variables que la evidencia internacional identifica como las más peligrosas.
El verano —especialmente enero— sigue siendo el momento más letal del calendario. La explicación es banal y conocida: más gente en las rutas, más kilómetros recorridos, más velocidad sostenida.
Argentina firmó, junto al resto de los países miembros de la ONU, el compromiso de reducir a la mitad las muertes viales para 2030. La cifra de 2025 deja al país a mitad de camino. Para llegar, hace falta sostener el ritmo —algo que ningún país de la región logró durante una década completa— y abordar las dos asignaturas pendientes: el uso del casco y la alcoholemia cero en rutas nacionales.
Lo confirman los datos comparados: las jurisdicciones que ya aplican alcoholemia cero (doce, hasta abril de 2026) tienen tasas de siniestralidad un 19% menores que las que conservan la tolerancia de 0,5 gramos por litro.
La curva, por primera vez, baja. Lo difícil ahora es que no vuelva a subir.